El caso del vigilador que se prendió fuego en Rosario en medio de un reclamo por sueldos adeudados sumó en las últimas horas un giro clave: la Justicia investiga un posible uso indebido de una pistola Taser durante el procedimiento policial.
El episodio, ocurrido en una empresa ubicada sobre Avenida Provincias Unidas al 3200, ya había generado conmoción luego de que el trabajador, de 36 años, se atrincherara en una garita, se rociara con combustible y encendiera el fuego en un contexto de desesperación por una presunta deuda salarial.
Sin embargo, nuevas evidencias incorporadas a la causa abrieron interrogantes sobre la intervención policial. Según registros fílmicos que forman parte de la investigación, uno de los agentes habría aplicado una descarga de Taser durante varios segundos mientras el hombre estaba impregnado con material inflamable, lo que podría haber desencadenado el incendio.
A raíz de esto, la causa será derivada al área de Violencia Institucional, que buscará determinar si existió un accionar indebido por parte del efectivo. En paralelo, el fiscal interviniente ordenó la toma de testimonios, análisis de imágenes y pericias técnicas, incluyendo informes de Bomberos.
De acuerdo con el último parte médico del Hospital de Emergencias Clemente Álvarez (Heca), el vigilador permanece internado en terapia intensiva, con asistencia mecánica respiratoria y en estado crítico. Las quemaduras afectan principalmente su rostro.
El hecho también dejó como saldo a dos policías con lesiones, quienes resultaron heridos al intentar asistir al trabajador una vez iniciado el fuego.
Según fuentes del caso, el hombre se desempeñaba como vigilador tercerizado y reclamaba el pago de haberes adeudados desde hacía meses. Desde la empresa donde prestaba servicios indicaron que el trabajador no pertenecía a su plantilla directa y que los pagos ya habían sido realizados a la firma de seguridad contratada.