La investigación por el caso del vigilador que terminó gravemente herido tras incendiarse durante un reclamo salarial en Rosario sumará un nuevo capítulo esta semana: la Justicia llevará adelante una reconstrucción del episodio para esclarecer cómo se originó el fuego y si hubo responsabilidad en el uso de una pistola Taser.
El procedimiento será encabezado por el fiscal Matías Edery, de la unidad de Homicidios Culposos, quien busca determinar si la descarga eléctrica aplicada por un efectivo policial pudo haber desencadenado o acelerado el incendio, en un contexto en el que la víctima estaba impregnada con combustible.
El hecho ocurrió el pasado 13 de marzo en la intersección de Provincias Unidas y Garay, frente a la empresa donde trabajaba el vigilador Pablo Olivetti, quien había acudido al lugar para reclamar el pago de salarios adeudados. Según la investigación, el hombre se atrincheró en una garita y amenazó con prenderse fuego en medio de una situación de extrema tensión.
En los días posteriores al episodio, surgieron dudas sobre el accionar policial, especialmente en relación con el uso de la Taser en presencia de material inflamable. Incluso el ministro de Seguridad de Santa Fe, Pablo Cococcioni, admitió públicamente que “es posible” que la descarga haya influido en el desenlace, aunque también señaló que existen “otros factores” en análisis y remarcó que su utilización en esas condiciones “no es recomendable”.
Reconstrucción
La reconstrucción del hecho se realizará en los próximos días, una vez que los peritos de Bomberos Zapadores finalicen los informes técnicos. La medida será clave para establecer si Olivetti se prendió fuego por sus propios medios o si el incendio se produjo como consecuencia de la intervención policial.
El caso había dado un giro la semana pasada, cuando la causa fue derivada al área de Violencia Institucional tras la aparición de registros fílmicos que mostrarían el uso de la Taser durante varios segundos mientras el trabajador estaba rociado con combustible.
Actualmente, Olivetti permanece internado en estado crítico en el Hospital de Emergencias Clemente Álvarez (HECA), con asistencia mecánica respiratoria y quemaduras que afectan cerca del 40% de su cuerpo.